El reciclaje cultural es un concepto que contiene diversas formas de reuso y apropiación estéticos que definen un modo de producción y recepción cultural, especialmente fructífero a partir de los movimientos artísticos conocidos como posvanguardias. En torno de este concepto, más como un disparador crítico que como una definición estricta, se realizó en el Museo Universitario del Chopo el encuentro Bastard Pop. Reciclaje cultural, bajo la organización de Julián Woodside y Rubén López Cano, en el que participaron diversos críticos, investigadores, músicos y artistas visuales, y que incluyó las conferencias magistrales de Eduardo Navas (remixtheory.net) y George Yúdice (Política cultural; El recurso de la cultura: usos de la cultura en la era global).

En este encuentro, de cuatro días de duración, lleom participó con la mesa “Reciclaje y literatura”, coordinada por Susana González Aktories. Con reflexiones desde los ámbitos de la edición, la creación y la investigación, en la mesa participaron Ana Elena González Treviño, Verónica Gerber Bicecci, Ximena Pérez Grobet y Cinthya García Leyva.

En su intervención, Gerber Bicecci mostró una parte de su trabajo como artista visual en el que los procedimientos de apropiación y transformación constituían el eje principal del trabajo, junto con la experiencia material de los objetos artísticos, mediante las piezas Poema invertido (2013, interpretación en negativo del Poema plástico de Mathias Goeritz para la exposición Tropicália negra), Trail (2006, intervención gráfica de Portrait of an Invisible Man de Paul Auster) e Historia del tiempo (2002, transcripción relacional de los signos de puntuación de Historia del tiempo de Stephen Hawking). Tanto en su trabajo como en su exposición, se hizo visible la potencia estética del reuso y la apropiación no sólo como principios artísticos de las obras, sino como parte de procesos culturales más amplios como la recuperación, la traducción o el silencio. Las piezas de Gerber Bicecci son máquinas de significación lingüística al borde de la enunciación en las que se conjuga el reciclaje como metalenguaje y la lectura como experiencia creativa, además de cuestionar la noción de autoría en uso sin negarla sino colocándola como parte de una trama cultural mayor.

Por su parte, para Pérez Grobet, el reciclaje y la apropiación son modos recursivos que parten de nociones dadas que se reinterpretan y de los que el arte se ha servido a lo largo de distintos momentos; en el caso particular de su obra Reading Finnegan Wake se trata de una reintepretación material del Finnegans Wake de James Joyce en la que las líneas del texto original son cortadas y después tejidas entre sí, el procedimiento principal es la visibilización de la complejidad textual en un libro. En la obra de Pérez Grobet el reciclaje funciona como procedimiento artístico y como estrategia de investigación sobre la materialidad de un texto cuya característica más conocida es la dificultad de la lectura. En el video proyectado para mostrar el proceso de creación sonaban Las variaciones Goldberg de J. S. Bach, lo que complementó la noción de tejido como obra y proceso. A partir de una pregunta planteada por González Aktories, Gerber Bicecci y Pérez Grobet, ambas también editoras, coincidieron en la importancia del conocimiento y uso de los procesos editoriales como parte de la investigación y creación de sus obras respectivas.

González Treviño, especialista en crítica cultural, explicó que el procedimiento de rescate de textos antiguos no es exclusivo de este momento de producción cultural, pues ya existía como modelo pedagógico en la enseñanza de la retórica en siglos anteriores; sin embargo, mostró ejemplos de obras en las que el reciclaje funcionaba bajo el principio de rescate de obras olvidadas que corrían el riesgo de ser pensadas como “basura” ante los hábitos homogéneos de consumo cultural. Además habló de su experiencia de reciclaje literario en su cuenta de Twitter (@Airplume): mediante los que ella llamó #tweetnets, ha realizado condensadas reelaboraciones de sonetos shakespearianos que se han reproducido entre sus lectores.

González Aktories habló de la relación entre el reciclaje como práctica y las nociones de impureza y bastardía como ejes de la cultura contemporánea para anticipar la presentación de García Leyva, quien exploró el reciclaje como un factor estético cotidiano a través de los soportes electrónicos en lo que denominó post-internet (es decir, internet como un espacio habitado en el que las prácticas culturales de reapropiación y desajuste en red tienen una influencia en los modos de percepción offline). Mediante sus ejemplos, la IP Poetry de Gustavo Romano, The Aleph: Infinite Wonder/Infinite Pity de David Hirmes, el Martín Fierro ordenado alfabéticamente de Pablo Katchadjian, sugirió la distinción entre procedimientos y modos o preguntas a los que respondían las obras; en los primeros, además del reciclaje, habló de reensamblaje y yuxtaposición; en los segundos, entre otros, están la relación hombre-máquina y las escrituras hacker o spam, que problematizan la superproducción de información en la red y el prestigio convencional de textos anteriores.

En las conclusiones, las exponentes coincidieron en que aunque el reciclaje es un modo de producción y reproducción cultural contemporáneo presente en distintas disciplinas, la literatura tradicional todavía mantiene reservas hacia estos modos de entender el arte en el marco de la cultura de consumo, lo que no significa, como se mostró, que falten ejemplos notables de esta práctica.

— Roberto Cruz Arzabal (@cruzarzabal)

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