El sábado 13 de diciembre caminamos por las calles de Santa María la Ribera en compañía de Israel Martínez, artista multimedia de Guadalajara y actual vecino de esta colonia. Esta actividad, producto de la iniciativa de lleom, en coordinación con la plataforma digital Grafofonía, fue concebida como una mezcla entre la práctica de las caminatas sonoras (concebidas por el canadiense Murray Schafer, que buscan sensibilizar la escucha del entorno sonoro) y la charla ambulante en torno a temas como el paisaje sonoro, las grabaciones de campo, los dispositivos de registro y reproducción del sonido, así como su integración en la práctica artística. A propósito de esta última, manifiesta en la obra de Martínez, en particular en la reciente publicación del fanzine Voces. Santa María la Ribera, con apoyo de la fanzinoteca del Museo Universitario del Chopo; cabe mencionar que  dicha publicación jugó un papel importante en la planificación de esta actividad, algunos destinos incluidos en la caminata figuran en el fanzine a modo de reseñas o crónicas de la vida cotidiana y el entorno sonoro del barrio.

ruta sta maria

Pasado el mediodía, miembros y amigos de lleom, Mirna Castro de Grafofonía, Israel Martínez, Lorena Mal (artista visual y colaboradora del fanzine Voces) y un par de vecinos de Azcapotzalco, nos reunimos en el Kiosco Morisco de la Alameda de Santa María la Ribera.

Después de una charla introductoria en la que definimos el paisaje sonoro como el conjunto de sonidos que se escuchan en un momento y lugar determinados, Israel Martínez nos compartió el concepto de periodismo sonoro del músico y artista sonoro londinense Peter Cusack, que consiste en la práctica de la documentación y la discusión a partir de grabaciones de campo. Para ello propone considerar el sonido como una fuente de información, como clave y punto de partida en la interpretación del paisaje sonoro. Así, la pregunta de Cusack sobre “¿qué información podemos inferir a partir de lo que estamos escuchando?” sirvió como preámbulo para el primer ejercicio de sensibilización: nos vendamos los ojos y en silencio caminamos por parejas alrededor de la Alameda.

Audio: Introducción a la caminata 

Video: caminata a ciegas por la Alameda

Después de la caminata de escucha a ciegas y antes de continuar sobre la calle de Manuel Carpio,  expusimos en grupo nuestras impresiones: cómo en primera instancia uno se puede sentir vulnerable ante la condición de ceguera temporal, cómo los sonidos parecen amplificarse, junto con la sensación del espacio, las fuentes sonoras parecen estar más cercanas. Salieron a colación otros ejercicios de caminata sonora como la del investigador y artista sonoro español Francisco López, en la cual un grupo de ciegos tuvo la tarea de guiar a videntes con los ojos vendados, explorando de ese modo la confianza en ese otro que vive y transita en el espacio de un modo distinto, así como el papel que juega el sonido en nuestro ir y venir cotidiano.

Audio: Impresiones de la escucha a ciegas

A propósito del registro del paisaje sonoro, comentamos acerca de su no correspondencia con la experiencia de percepción y cómo ciertos dispositivos y métodos de grabación permiten dar una intencionalidad al registro. Por ejemplo, en el montaje de obras para audífono móvil que buscan reproducir o imitar la situación del registro en contraste con las obras de escucha frontal. Se recordaron otras propuestas de caminatas articuladas a partir de la escucha en dispositivos móviles y el desplazamiento en el espacio, como Susurrus, una adaptación del dramaturgo escocés David Leddy, inspirada en Sueño de una noche de verano de Shakespeare, en la que las escenas corresponden a pistas de audio y el escucha porta un reproductor mp3 con audífonos, mientras sigue la ruta que le dicta un narrador. O bien, el proyecto de exploración del espacio urbano SoundMap Audio Tours en la ciudad de Londres, que ofrece cuatro recorridos descargables distintos.

Luego de ese diálogo caminamos sobre Manuel Carpio, platicando de modo intermitente sobre las variaciones que presenta el paisaje sonoro de la colonia respecto a la hora del día, los días de la semana o el periodo del año. También sobre la homogeneización de los entornos sonoros urbanos a partir de fenómenos como la globalización y la gentrificación. Media calle antes de llegar a Fresno volvimos a caminar en silencio, esta vez con los ojos abiertos, una vez ahí dimos vuelta a la derecha con dirección al Mercado de La Dalia.

Se podían escuchar las conversaciones en los puestos de carnitas, el aceite hirviendo para recibir al chicharrón, la música de un taller mecánico, nuestros pasos… Poco a poco nos adentramos en el mercado, atentos a sus sonoridades: diálogos entre pregoneros y compradores, ¿qué va a llevar, güerita? ¿qué le ofrezco? ¿a cuánto la mandarina?, el golpeteo de la carne en las pollerías y carnicerías, las radios y televisiones encendidas.

Audio: Paisaje sonoro del mercado La Dalia

Atravesamos el mercado para salir por la calle de Sabino, en donde nos detuvimos un momento a comentar aquello que habíamos escuchado y nuestras reflexiones al respecto. Hablamos de la presencia de la música en la vida diaria del mexicano, pareciera que la radio y los CD’s son fieles compañeros inhibidores del silencio y que contribuyen a la construcción de identidad. Notamos el predominio de géneros como la salsa y la cumbia, la música ranchera y las baladas. Los cuales iban acompañados por el tararear de más de un locatario. Fue posible percibir una diferencia de sonidos y su intensidad en un espacio y otro del mercado, a partir de los cuales éste puede dividirse en dos áreas: la de productos perecederos y la de los no perecederos, en donde se ubican mercerías, la sastrería, tiendas de ropa y electrónicos. Esta diferencia es notoria quizá debido a que la venta de los primeros involucra oficios ruidosos en sí mismos, además de la singular práctica del pregón.

Otro tema fue el cambio tecnológico de los aparatos de reproducción sonora fijos a portátiles: el walkman y el discman, la radio en los teléfonos móviles y los reproductores mp3 como medios que posibilitan la escucha interiorizada. Lo anterior vinculado a la contaminación acústica, en específico en el transporte público, ese no-lugar en donde el uso de los audífonos ha proliferado como un intento de ensimismamiento en respuesta a un entorno aural hipersaturado, altísimo en decibelios y habitado principalmente por aparatos publicitarios.

Nuestra última parada fue en la segunda cerrada de la calle de Sabino, un callejón pintoresco, tranquilo y silencioso. Fue un buen momento para recuperar el aliento y rememorar los sonidos hasta ese punto escuchados, con ayuda del último ejercicio de escucha atenta. Cerramos los ojos por un momento  tratando de ubicar los sonidos más lejanos y los más cercanos, sus trayectorias, sus fuentes. Poco después, Lorena Mal,  cuyo estudio se ubica en la Santa María, nos leyó en voz alta su “Concierto para orquesta completa o ‘tutti’”, parte de la serie Conciertos para escuchar en la Santa María la Ribera, incluidos en el fanzine Voces. Después se sumaron a la lectura Roberto Cruz Arzabal, integrante de lleom, con el “Concierto para percusiones”, y Mirna Castro nos susurró al oído líneas del “Concierto para campanas”. Lorena nos platicó de su proceso de escritura, el cual involucró la práctica del sonido como memoria pues cuando recibió la invitación para participar en el fanzine se encontraba en otra latitud.

Audio: “Concierto para orquesta completa o tutti

Audio: “Concierto para percusiones”

Audio: “Concierto para instrumentos de viento”

Audio: Lorena Mal explica el proceso de composición de los conciertos y concierto para campanas

En este proceso trató de recuperar las sensaciones y los recuerdos de lo que sucede cotidianamente en la colonia. Sus textos se ubican así entre la partitura y la instrucción, entre  la evocación y la inmediatez de lo que puede escucharse al pasar por el Kiosco Morisco, el Museo de Geología, las casas viejas, las iglesias de Sabino, Naranjo o Cedro, en el desplazamiento de aquello que al ser escuchado o pronunciado se esfuma y se refugia en algún recoveco de nuestra memoria.

Para terminar, luego de caminar escuchando durante un par de horas, Israel y Mirna, quienes han colaborado estrechamente, nos platicaron del proceso editorial del fanzine y su modo de distribución: el fanzine es gratuito y se ha distribuido en la colonia por medio de perifoneo, como un intento de responder al uso comercial y propagandístico del espacio aural. Los textos y fotografías incluidos, así como las composiciones de paisaje sonoro fueron realizados por vecinos y artistas que tienen un vínculo con la Santa María la Ribera y están disponibles para descarga gratuita en http://suplex.mx/.

Audio: Israel Martínez y Mirna Castro hablan sobre el fanzine Voces

Nos anunciaron que debido al impacto con los vecinos, este proyecto concebido inicialmente como único, cuenta ya con una invitación por parte del Museo del Chopo para darle continuidad durante 2015. Mirna comentó cómo a través de las entrevistas y el contacto cotidiano con los locales han surgido amistades y futuras posibilidades de colaboración, fortaleciendo el sentido de comunidad y generando nuevos vínculos a partir de la reflexión de los quehaceres diarios del barrio y ¿por qué no?, desde la polifonía que estos conforman.

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Graffiti a la salida del callejón Sabino

cartel Israel Martínez-2

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