Poesía tridimensional en el espacio: La holopoesía de Eduardo Kac

La holopoesía, una de las formas más interesantes y radicales dentro del panorama de las poéticas visuales contemporáneas, también se denomina poesía hologramática o poesía holográfica. El término “holopoesía” fue acuñado en 1983 por Eduardo Kac para referirse al nuevo tipo de poemas que se encontraba creando en ese momento. Kac pasó dos años haciendo los primeros holopoemas y desarrollando la teoría de la holopoesía. Este trabajo dio como resultado la primera muestra de holopoemas del mundo, la cual tuvo lugar en 1985, en el Museo de la Imagen y el Sonido, en Sao Paulo, Brasil. La holografía permite crear realidades virtuales tridimensionales hechas de luz, que se mueven, se modifican y se transforman. A pesar de estar hechos de luz, los hologramas pueden producir la ilusión óptica de que existen en el tiempo y en el espacio.

Pero, ¿qué es un holopoema? ¿Cómo se lleva la holografía al terreno de la poesía? Los holopoemas son poemas creados con rayos láser, en los que las letras tridimensionales flotan y se mueven en el espacio; varían de color, de textura y de aspecto en el tiempo o según la posición desde las cual los contempla el perceptor.

Uno de los primeros holopoemas fue creado por Dieter Jung, a finales de 1983. En tres dimensiones, y suspendido en el aire, aparecía un verso de Hans Magnus Enzensberger (“Dieser Satz liegt in der Luft”), que en una traducción libre podría significar “esta frase está en el aire”. No obstante, aunque presentado de manera holográfica, el verso seguía siendo lineal, gramatical, ordenado, como el poema preexistente del que está tomado. Quizá por ello se considera que los primeros holopoemas verdaderos son los de Eduardo Kac (Brasil, 1962), quien más bien pretendían desarrollar una nueva poética visual y aprovechar al máximo las posibilidades de la luz como soporte de una nueva literatura.

En los holopoemas, el holograma no es un soporte que permite reproducir textos que han sido ideados para alojarse en otros medios. El propósito de los holopoetas consiste en crear una escritura verdadera y puramente holográfica, es decir, una escritura tridimensional que no pueda transponerse a otros medios.

Al llevar la palabra al terreno del arte holográfico, es decir, al crear la holopoesía, el objetivo de Eduardo Kac consistía en crear una experiencia poética visual inmaterial y en almacenar información en nuevas formas que pueden ser controladas cuidadosamente para generar nuevas experiencias perceptuales.

Kac no considera poemas holográficos a aquellos hologramas que registran o reproducen material verbal previamente realizado en otras formas o medios. Considera importante explorar las cualidades únicas del medio holográfico mismo y desarrollar una escritura holográfica verdaderamente genuina.

La palabra, liberada de la página y de otros materiales tangibles, invade el espacio y obliga a leer de una manera dinámica: el perceptor-reconfigurador debe desplazarse alrededor del texto en busca de los significados y relaciones que crea la combinación de palabras en el espacio vacío. Así pues, un holopoema se lee de forma fragmentaria, mediante un movimiento irregular y discontinuo, y se percibe de manera diferente según la perspectiva desde la que se le observa.

El uso del color posibilita una interacción múltiple y cambiante con el holopoema. Más adelante, Kac subraya la importancia del carácter interactivo del holopoema y plantea que la interactividad radica en el hecho de que el movimiento natural del perceptor frente al holopoema es suficiente para cambiar lo que lee. Cada nuevo movimiento revela nuevas posibilidades de lectura, incluyendo la aparición o desaparición de formas verbales.

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Eduardo Kac, Omen, 1989/1990,
30 x 40 cm. Holograma computarizado realizado con transmisión de luz blanca Colección Hans Bjelkhagen,
Gales, Reino Unido.

El no contar con un soporte material ni físico permite que las palabras del holopoema tomen distintos rumbos y direcciones. De esta manera, el material verbal está organizado en un espacio compuesto por luz, no en una forma tangible ni concreta, como la página impresa. Este nuevo espacio, definido por fotones, no tiene masa ni expresión tangible. No hay una lectura previamente determinada de arriba a abajo y de izquierda a derecha. La experiencia de lectura tampoco es de simultaneidad integral, como en el caso del caligrama. Aquí, la discontinuidad es el eje rector. Los holopoemas se leen en saltos. De ahí que se configuren a través de una sintaxis perceptual.

En cuanto a la configuración de la holopoesía, la metodología compositiva del holopoema pasa por dos procesos: el ensamblaje y el desensamblaje. En este proceso de realización se pueden distinguir varias etapas:

a) En primer lugar, el poeta selecciona las palabras que se van a emplear y establece las relaciones entre ellas.

b) En segundo lugar, se sirve de un software específico en tres dimensiones y de los programas de animación necesarios para configurar las características del holopoema.

c) En tercer lugar, una vez que el holopoema está realizado, llega el momento de la comprobación visual, por medio de una serie de monitores electrónicos que reproducen, en blanco y negro y en celuloide, lo que será el resultado final.

d) Por último, surge la etapa del holograma, en la que el celuloide se concreta en un diseño holográfico.

El holopoema está situado en un espacio fronterizo entre el arte y la tecnología; es una poesía omnidireccional que parte de la fusión de distintos códigos sígnicos, con la intención de crear una obra de arte total.

La holopoesía experimenta con la dislocación del discurso, el movimiento continuo, la inestabilidad textual, la discontinuidad transicional. En ella los signos son elementos flexibles (sintáctica, semántica y gráficamente) que cambian de lugar y establecen una relación interactiva con el espectador; la idea de que el holopoema refleja una visión de la palabra y del mundo como elementos “maleables” es fundamental. La holopoesía emplea la tecnología y explora los usos de la refracción de la luz con el fin de producir obras de naturaleza inestable, cambiante, polifacética. Obras que, por decirlo de alguna manera, invaden el espacio del perceptor-reconfigurador, cuya presencia es crucial para la reconfiguración del holopoema. A partir de su perspectiva perceptora, lee y da sentido a los elementos que el holopoeta dispuso para el holopoema.

Mallarmé y numerosos poetas visuales posteriores abrieron la puerta a una revolución cuando emplearon los blancos activos de la página como elementos significadores. En la holopoesía, el espacio tiene un papel medular, dado que el poema se lee en un espacio inmaterial, ubicado entre el medio en donde se registra el holopoema (película holográfica) y el perceptor.

No hay holopoema si no hay perceptor. Es el perceptor-reconfigurador, desde su punto de percepción específico, quien da sentido al holopoema. Si bien, a diferencia de otras modalidades del poema perceptual, en la interacción con el holopoema, el perceptor no puede manipular directamente la obra, ni cambiar o agregar palabras, todo el cuestionamiento y la experimentación de la holopoesía pretende mostrar una realización verbal-visual que depende totalmente del hecho de ser vista y reconfigurada para cobrar plena existencia.

Las fotografías que documentan la existencia de los holopoemas, son sumamente parciales, ya que congelan un instante de existencia del holopoema y no permiten mostrar su característica principal: el flujo y el movimiento. Una documentación videográfica tal vez podría ser un poco más útil para mostrar el devenir del holopoema. Sin embargo, por raro que parezca, no hay disponible ningún video documental de este tipo, de modo que tenemos que conformarnos con el registro fotográfico.

La principal dificultad al hablar de holopoesía consiste en intentar fijar en un discurso lineal y en el plano bidimensional de la página algo que, por definición, pretende ser inestable, múltiple, policéntrico y tridimensional, algo que está pensado y configurado especialmente para no ser fijado ni estabilizado.

Los ejemplos que muestro a continuación se encuentran en http://www.ekac.org/allholopoems.html, donde se pueden ver todos los holopoemas creados por Eduardo Kac, desde 1983 hasta 1993.

Kac elabora holopoemas de una sola palabra o de varios elementos lingüísticos. Por otra parte, ha explorado la creación de hologramas multicolores y hologramas acromáticos, todos organizados y activados mediante computadoras. A continuación, se muestran tres holopoemas que, en términos de configuración, se van haciendo más complejos según en el número de palabras de base que los conforman: Andromeda Souvenir, Amalgam Havoc.

Eduardo Kac, Amalgam, 1990.
Holograma realizado con refracción
de luz blanca, 10 x 7.5 cm
Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, Brasil.

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Eduardo Kac, Andromeda Souvenir, 1990

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Tres vistas reversibles de Andromeda Souvenir.

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Eduardo Kac,
Dos vistas de Havoc, 1992.

Andromeda Souvenir es un holopoema centrado en una sola palabra: “limbo”. El ritmo del holopoema parte de la fragmentación y recomposición de las letras que conforman la palabra “limbo” en el espacio vacío. Evidentemente, con la elección de esta palabra en particular, Kac busca generar una vinculación semántica con el vacío mismo en el que se inscribe, temporalmente, esta palabra. Como resulta evidente, esto representa una reflexión sobre la relación entre el contenido y el soporte. Si la palabra “limbo” no apareciera precisamente en el vacío, el efecto sería muy distinto.

Además otro elemento que merece la pena subrayar es que esta palabra apunta a un concepto intangible y abstracto. El holopoema enfatiza la visualidad de la palabra y de las letras que la constituyen y, no obstante, hace de la representación de la palabra “limbo” algo tan etéreo e intangible como el concepto mismo que representa.

Resulta interesante que, aunque el holopoema en sí está conformado por una sola palabra, el título (Andromeda Souvenir) se suma a esa única palabra que conforma la obra y se articula con ella para detonar diversas interpretaciones en el perceptor. En la gran mayoría de los holopoemas, podemos ver este procedimiento: El título del holopoema se suma a los demás elementos lingüísticos que lo constituyen y tiene el objetivo de ayudarnos a construir un sentido para la obra.

El holopoema Amalgam propone una sintaxis en constante transformación porque las palabras, esculpidas y suspendidas en el vacío, se transforman en otras y se funden entre sí. De este modo, la palabra “flower” se convierte en “void” y “flow”; después se transforma en “vortex”. Asimismo podemos leer otras palabras como “note” y “flote” que aluden de una manera autorreferencial a la escritura o notación flotante que tenemos frente a nuestros ojos.

Llama la atención el título, Amalgam, dado que establece un claro contraste con lo que sucede en realidad. Las letras y las palabras, en vez de permanecer juntas, amalgamadas, se separan, se mueven y forman nuevos elementos. Las palabras, refractadas en el aire, giran y se mueven alrededor del perceptor-reconfigurador, quien percibe el holopoema a partir de su título negado a través de la acción.

Havoc muestra treinta y nueve palabras que pueden leerse en cualquier dirección y desde cualquier punto de partida, aunque parecen estar organizadas en tres paneles. Las letras tienen diversas tipografías y colores que se alternan. Al moverse el perceptor, las palabras parecen convertirse en un torbellino, deformarse, alargarse o girar sobre sí mismas.

Cuando el perceptor se mueve o cuando se altera la distancia o la relación entre él y el objeto poético, la configuración de las letras se mueve también en un espacio tridimensional hasta que éstas se transforman en otras palabras de diferente categoría gramatical: un adjetivo, por ejemplo, acaba por convertirse en sustantivo, y un sustantivo, en verbo. Havoc trabaja a través de una reflexión (y configuración) que además de ser semántica es morfológica; se trata de una obra que da cuenta de la maleabilidad del lenguaje, de sus posibilidades de cambio, de transformación.

Havoc subraya la importancia que tiene para la holopoesía el observador, el perceptor-reconfigurador. Su mecánica de configuración apunta a producir en el perceptor la sensación de que si él cambia, el texto cambia, si él se mueve, el texto reacciona en consecuencia, si él lo observa, el texto existe.

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Estereograma holográfico
multicolor computarizado
(Transmisión WL) 30 X 120 cm.
Colección del autor

Todos los holopoemas enfatizan el hecho de que el punto de contemplación desde donde se encuentra el perceptor, es decir, su perspectiva, su visión, es indispensable para la resignificación, dado que cada uno verá algo diferente desde el ángulo donde se encuentre. Esto nos muestra que en la praxis artística podemos encontrar un eco de las nociones exploradas desde la teoría sobre el principio de incertidumbre y sobre la concepción de la experiencia estética (y experiencia poética) como una vivencia particular, subjetiva y no estandarizable ni homogeneizable.

Texto previamente publicado en Periódico de poesía 44, noviembre 2011

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