Actualmente me encuentro trabajando en dos proyectos paralelos.

En el primero, “Ambientes textuales”, investigo ejemplos específicos de literatura que colapsan la división entre página y pantalla para dar lugar a la noción de ambiente textual. Los ambientes textuales, teorizo, están caracterizados por una multiplicidad de materiales o interfaces que estructuran los procesos de lectura y escritura en capas, y en ellos convergen procesos mecánicos y humanos. Además, debido a que la conjunción de los materiales o interfaces requiere de un montaje de lectura deliberado, los ambientes textuales son de corte contingente e invitan prácticas hiperespecíficas.

El segundo es una “Arqueología de las marcas de lectura” en el que investigo la forma en la que rastros escritos de lectura—reunidas bajo el término de marginalia en estudios de cultura manuscrita e impresa—han sufrido un proceso de remediación en las plataformas de lectura digitales. La recurrencia de prácticas de anotación dejadas en la propia interface de lectura, y su estudio comparatuvo, por un lado, sugiere la existencia de elementos adyacentes, o incluso constituyentes, al acto de lectura que pueden ofrecer pistas sobre nuestra relación con distintas interfaces materiales y, por otro lado, señala procesos de continuidad que refutan la creencia que los medios digitales han constituido una disrupción radical a las prácticas de lectura.

Ambos proyectos se encuentran en sus fases tempranas de desarrollo.

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